https://www.youtube.com/watch?v=cd6Y5e-PuR0&t=340s

Considero que Merril nos da la introducción que necesitamos todos quienes nos dedicamos a la docencia en ámbitos académicos o corporativos. Sencillo pero directo, nos explica el propósito de cada proceso de enseñanza: lograr que las cosas se hagan.

Y en un mundo en el que estudiar de manera formal se ha vuelto casi un privilegio, entiendo esa perspectiva, primero como estudiante. No estoy interesada en acumular títulos, necesito aprender rápido cosas que pueda implementar de inmediato en mi trabajo y me permitan incrementar mis ingresos para mejorar mi nivel de vida.

Segundo, cómo facilitadora me queda claro que no lo estoy logrando. Porque usualmente me concentro en redactar con belleza estética mis objetivos, rellenándolos de una intelectualidad que tal vez no posean. Hago dinámicas para entretener, agrego videos para inspirar, diseño un contenido visualmente atractivo, pero no recuerdo haber explicado para qué a alguien le servía aprender de Trabajo Colaborativo o Liderazgo (competencias blandas que suelo impartir).

Una vez que termines mi curso de Negociación, ¿Qué serás capaz de hacer? Podrías resolver diferencias de oficina, volcar a tu favor situaciones conflictivas y tantas otras cosas que no he logrado comunicar.

Debo concentrarme más en profundizar en el Para Qué enseño lo que enseño. E Inclusive, si no tuviera sentido, si solo se trata de un relleno más del Plan de Capacitación, abandonarlo por algo que tenga mayor propósito y rigor académico. Algo que le permita a otros hacer nuevas cosas y algo que me permita profundizar en la mejora del desempeño de colaboradores a través del conocimiento.